TAURONATURA

TAURONATURA-book

Por la Asociación Cultural Tres Continentes. 1991

Poemas:

RETOÑO NOCHERNIEGO

Era el último sueño en la cálida urna.

No porque tú quisieras
liberarte de aquella opacidad materna:
Albergue intransferible
donde tu cuerpo estaba como pez hibernado
o proyecto de estrella
en el magma amoroso de pálpito incesante.

La vida te abrazaba con carruseles líquidos
difusos toboganes
y un corazón bravío con ímpetu de feria
imponía su latido.

Vigorosos preceptos de maternales duendes
empujaron tenaces sobre la flor madura
buscando aquella puerta
donde el aire festeja con aroma silvestre.

Esa ceñida puerta que te arroja a la vida
y es el primer peldaño para llorar la muerte.

El sol besa, incipiente, las gotas de rocío
y en el bosque cercano se refugia la noche.

PARVULARIO VERDE

La claridad abre puertas.
Perfilando la montaña
el sol empuja un sonrojo
de nubes en lontananza.

Fugaces manchas retozan
en las alamedas altas
sembrando un rumor festivo
como latidos del alba.

Toscos cencerros sin prisa
sugieren frescas campanas.

un chorro de fuente tibia,
apacible y perfumada,
que de las copiosas ubres
en tus venas se derrama,
pulsa un corazón de viento
cual una rosa encarnada.

La luz, cada vez más vida
sin esfuerzo se levanta.

Ágiles aves semejan
raudos bisturís con alas.

Las sombras se van plegando
elásticas y mojadas
acariciando el rocío
con sigilosa pisada.
Típulas y mariposas
te contagian con sus danzas.

Promontorio. Loma, cumbre…
el sol prosigue su marcha…

Tus negros ojos reflejan
con asombro en la mirada
el colorista mosaico
de zafiros y esmeraldas.

ALAMEDA

Sobre la alameda
un sol animoso salta de hoja en hoja,
cual una bandada de mirlos y alondras.

Bajo la alameda.
lejos de la aldea monótona y triste,
cantan las cigarras. violines en ristre.
Un cuervo ha posado su parca librea
y bajo la sombra
trazan las hormigas sus sendas angostas.

Sobre la alameda
ha ruborizado la luna el semblante
porque se ha asustado de una estrella errante.

Un grito remeda
la arcana lechuza bajo la alameda…
y a la paz custodia del jergón de ramas
abraza la noche, a otra noche brava.

MADUREZ BRAVÍA

Ya sabes de las testas que se enfrentan
por indecisas damas,
y de la brega ardiente de indómitas criaturas:
pulso tenaz de duelo sin palabras.

El grito que desgarra el pecho de la nube.
La oscuridad que ronca con filo de cizalla.
De la luz devorando los yermos altozanos.
El gélido aguijón…
Pero nada te espanta.

La infancia quedó atrás cual un remanso
afable y espejado.

Se marca una inquietud independiente
en el brillo atezado
de tu pupila osada
y deseas coronar el arroyo
juvenil y festivo de sensaciones bravas.

ALMA DE ESTÍO

Sedientas formas coronan las colinas marchitadas.

El aire. pesado y torpe, por los caminos se arrastra
cual un enjuto mendigo buscando cobijo y agua.

Rima las cigarras roces de rítmicas redundancias.

La tarde es un horizonte de dardos y rudas lanzas
moviéndose entre las rocas cual una fiera enojada.

Las venas de los arroyos apenas pulso derraman.

Y al velo de las encinas, bajo la asaz luminaria:
dormitantes. taciturnas. yacen sombras cinceladas.

ERRANTE NOCTAMBULO

Porque se ensueña libre
es un fiero corsario, surcando verdes mares
con intensos aromas de tomillos y jaras.

Le sorprendió una noche
su corazón pidiendo subir a las colinas
donde el brillo nocturno jugaba al escondite.

Con audacia y empuje
fue embistiendo las sombras de tenaces capotes.
hasta pisar las lomas erizadas de vientos.

Soñó luces y espacios.
Convertido en estrellas le avistaron los hombres
coronando su frente con aceros de luna.

Le despertaron ecos
muy lentos, muy lejanos;
brumosos y metálicos en la tibia mañana…
Y aunque soñó ser libre
fue fiel a la manada.

DUELO TAÚRICO

Música. festejo…
Mitad sol radiante,
mitad fresco aliento,
descansa la tarde
en redondo asiento.
¡Las cinco! ¡es la hora!
Ya se abre el chiquero
dejando que busque
la salida el fiero.

Un huracán surge:
rotundo, violento
(jirones de noche.
recio impedimento)

Calculados gestos
llenos de recelo
delante del toro
colocan un velo.

¡Corazones laten
con rítmico acento!
Embiste la frente
de doble escalpelo.
Pitones y astucia
se enfrentan en duelo…

La música borda
con hilos de viento.
Después los aceros
pusieron colores
en la piel del fiero.
La multitud clama
vítores de aliento.
Y la muerte ocupa
-golosa de sangre¬-
el primer asiento.

NOCTURNO DE CLARÍN

Eres vehemencia libre arrancada de alguna constelación incierta.

fortaleza indomable de la explosión creadora
sometida a los límites pujantes de tu cuerpo,
un impulso de viento nocherniego azotando los montes…
¡Nocturno de Clarín! ¡Frente de duelo!

¡Toro!
Sé que nunca soñaste con las gloria mundanas.
Ignorabas tumultos de multitud ruidosa.
Sabedor de silencios. Símbolo huraño.

¡ Toro!
En la floral dehesa los vientos acercaban efluvios de manada,
de lluvia venidera, de primaveral pasto retoñado.
Olores ignorados descubriste
mientras era la tarde
un boscaje de gentes
holgando la partida
sangrienta de la muerte.

¡ Toro!
La noche de tus ojos
compañeros de estrellas
¿Expresaron temor
creyendo ver a un dios
de luz , joyel y seda?
Al requiebro ilusorio
¿Embistes recordando
excitantes ocasos
fingidores de fuego?

¡Toro!,
luchaste tu suerte.
Un calvario de hierro
humilló tu bravura.
y el puñal,
decisivo,
la tarde
tornó
bruna.

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